Artículos en la categoría'Bares'

Los ojos llorosos de ET, el erotismo de los calentadores de Eva Nassarre, la alegría Titanlux de Cyndi Lauper y suena en la radio el nuevo single de Duncan Dhu. No hay calendario, para que el tufo a ochentas y a colonia Chispas se pueda oler desde aquí. Quiero apuntarme a karate, mamá, con el señor Miyagi y acabar de una vez el cubo Rubik, y volver ver otra vez de Regreso al Futuro. Esta época se captura con Polaroids, las máquinas que sin saberlo se adelantaron a la impaciencia de ver cómo de ancho era nuestra sonrisa Profidén.

El Bar Polaroid es un mausoleo de los ochenta, un homenaje a las instantáneas con recuadro blanco. Vinilos, cintas de VHS y las famosas cámaras rellenan las paredes poco iluminadas, como un decorado de La Bola de Cristal. El color se lo lleva la barra, de donde cuelgan luces fluorescentes de este milenio que fagocita la nostalgia y la transforma en colgantes. El gentío se abalanza ya a partir de las siete de la tarde porque es un bar, como los de antes, donde uno entra para avanzar la noche. La cerveza tiene precios de los ochenta, un euro la caña pequeña. Junto a una estatuilla de la Betty Boop, una pelirroja de labios tan rojos como los del dibujo animado, charla animada con una amiga en un taburete forrado de tiras cómicas. De la pared cuelga un traje de superhéroe que lleva en la pechera una CH de color amarillo. Se pasea por ahí un chico que también se ha visto como un superhéroe esta tarde, cuando se ha repasado ante el espejo de casa y el vidrio le ha devuelto la imagen de un guaperas con cazadora tejana sin mangas y el sombrero de cuero que llevaba Madonna en Who’s that girl. Suena un tema de Radio Futura. En el jardín botánico del Polaroid, los cócteles se llaman Miyagui, Delorean y Sarah Connor.

Bar Polaroid.- C/ Códols, 29

Fuentes.- timeout.cat (artículo de Montse Virgili, trad. Cesc)



Las letras del Bar Leo claman desde su vestido de trazo inocente y grueso de un niño que aprende el abecedario mientras juega a la pelota. Y es esta grafía rotunda y naranja que se come el dibujo de una marina de esas que regalaban los basureros durante los días de Navidad a cambio de una voluntad forzosa. La Leo, la propietaria del bar, rompe el maleficio de los días ordinarios con un concierto de vermut del domingo al mediodía que se alarga hasta la noche. En esta esquina bulle una rumba que está hecha de una felicidad de quinto y de gramola donde la gente elige su canción a cambio de unas monedas de un parterre de pañuelos de papel, colillas y serrín. Arrimados unos contra otros, no falta nadie en la fiesta. Están todos, los del chándal brillante, el chico con camisa nueva, el punki con cresta y su perro y las guiris rubias, que esta tarde toca la ruta de la auténtica Barceloneta.

De las paredes cuelgan, como en un mausoleo de centro cívico, cientos de imágenes forradas con aironfix transparente para que nadie manche la memoria de Bambino, el rey trágico de la rumba flamenca. Las fotografías antiguas del rumbero y también la Leo llenan el firmamento arañado del bar. Ella, pequeña, vigila la clientela con unos ojos más pequeños, que conocen la fugacidad de la alegría. Y es en esta esquina que los domingos reconozco el Leo con la misma emoción que veo uno de esos bar que ganan la lotería por la tele. El flequillo dorado sobre las botellas de Soberano, la máquina tragaperras y el cava helado del tiempo que hace que espera en el infierno gélido del frigorífico. La Leo y su hijo miran a la cámara, exultantes, con el orgullo desdentado y la cafetera en marcha.

Bar Leo.- C/ Sant Carles, 34

Fuentes.- timeout.cat (articulo de Montse Virgili, trad. Cesc)



Situado en plena Playa de la Barceloneta, una de las zonas más emblemáticas de la ciudad, podemos encontrar el IceBarcelona, uno de los locales más originales que puedas imaginar.

Visitar el IceBarcelona es una experiencia única, un bar completamente hecho de hielo con una temperatura de -5ºC. Para entrar, te dejan ropa de abrigo y guantes, con los que podrás soportar el frío de este entorno único.

La entrada cuesta 15€ (con consumición incluida) pero en su web encontrarás numerosas ofertas que a buen seguro sabrás aprovechar. Además, entrar al bar de hielo no es solo entrar, pasar frío y salir. Es un lugar muy divertido, donde además podrás apreciar exclusivas esculturas talladas en hielo por artistas de todo el mundo.

IceBarcelona se encuentra en la Playa de la Barceloneta por debajo de la calle Ramón Trias Fargas. ¡No te lo puedes perder!

Fuentes.- icebcn.com, barcelona.salir.com



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